Enrique Araya nació el 20 de Marzo de 1914 en Ñorquín, al norte de la Provincia. Cuando cumplió 25 años fue la primera vez que arribó a Zapala en búsqueda de trabajo, junto a sus padrinos que fueron quienes lo criaron.
En la jornada de jueves recibió la visita de una inmensa cantidad de familiares, quienes compartieron con él almuerzo y merienda, entre risas y anécdotas.
En horas del mediodía quien golpeó a su puerta fue la intendenta de la localidad, Soledad Martinez, acompañada del Secretario de Gobierno, Gastón Calabró. Ellos le entregaron un presente con un plato, termo y escudo de Zapala.
En nuestra ciudad trabajó muchos años en Vialidad, y además efectuó trabajos de albañilería, tal es así que formó parte del grupo que construyó el correo.
Gracias a su trabajo en Vialidad fue como conoció a su fiel compañera de casi toda la vida, quien hoy es su actual esposa: Isidora Ríos. “La conocí cuando trabaja en Codihue, ella tenía 16 años y una vuelta salimos con sus tíos a sacar leña y yo me le pegué”, cuenta entre risas, las cuales son acompañadas por las carcajadas de su esposa.
Hincha de Boca, suele mirar los partidos del club de sus amores y escuchar la radio por las mañanas, su compañía mientras riega las plantas o poda los árboles de su vereda.
Boina, manos unidas detrás de la cintura, y una pegadiza canción que tararea y silba constantemente, la cual desconocemos su autor. Algunas particularidades de este vecino de la localidad que celebró sus 100 años y fue agasajado como se lo merece.
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